17/4/08

Paraíso

Siempre tuve ideas alocadas sobre El Paraíso. Un lugar así no puede ser para todos igual, ¿o si?.
Hace poco tiempo (después de la muerte del genio inigualable de Jorge Ginzburg), estaban dando en TN un especial sobre la última aparición de Ginzburg en el programa "Tiene la Palabra" (que conducen Luis Otero y Silvia Martínez Casina los viernes a las 22), en el que Jorge cuenta su visión del Paraíso. Lo curioso de esto, es que yo tenía una mirada vastante paresida, por no decir la misma, pero el hecho de que lo diga él le da más basamento a mi idea (que se me ocurra a mi es una cosa, que lo haya sido expresado por la maravillosa genialidad de nuestro ya inmortal Jorgito es otra cosa muy distinta y que me da motivo para poder argumentar este tema).
Paso a contar la visión de este famoso hincha de Vélez: él dice que El Paraiso para él sería ver fútbol todo el día, verlo a Vélez campeón de todo de nuevo, dado su conocido fanatismo por el deporte más popular del mundo; pero también dice que siendo que a su mujer no le gusta el fútbol, El Paraiso para ella sería muy difernete al suyo. En síntesis, El Paraiso los separaría. Claro, para quien ama el fútbol, ver partidos todo el tiempo es El Paraíso, pero para quien no le gusta, es el infierno (o algo así).
Y acá empieza el dilema, sabiendo cuando amaba (y seguramente sigue amando) Jorge a su mujer, Andrea, El Paraíso no sería tan paradisíaco si estuviera separado de ella.
La cuestión es que El Paraíso de algunos, no lo es para otros. Es más, es probable que haya un Paraíso para hombres donde se vea fútbol y todo tipo de deportes todo el tiempo, y otro para mujeres, donde pasen novelas y todo tipo de programas femeninos. Habría un Paraíso para quienes disfrutan de comerse un buen asado con amigos y otros para los que aman el sushi con champangne. Lo que resulta dificil de descifrar es que pasa con toda la gente que queremos y que no comparte nuestro mismos gustos, ¿van a otro Paraíso y no los veo más?, pero si es así no es El Paraíso, ¿a cuánta gente no veríamos más?.
Obviamente no tengo una respuesta, pero prefiero creer que El Paraíso es un lugar muy parecido a este en el que tenemos el suficiente tiempo para dedicárselo a las cosas que más nos gustan hacer, ya sea solos o acompañados, donde podemos vernos con quien queramos cuando queramos. Además estaría bueno que así fuera, si no es un embole.
Si Dios ve esto, el día que me muera quiero hacer todo lo que me gusta hacer con toda la gente con la me gusta estar, así que Barba ya sabés...

14/4/08

Ocio y Tiempo Libre

Esta es la definición que la Real Academia Española da de la palabra "ocio" (http://www.rae.es/").
Ocio (lat. otĭum).
1. m. Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad.
2. m. Tiempo libre de una persona.
3. m. Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.
4. m. pl. Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones.
Las definiciones pueden tildarse de interesantes si se quiere, el problema surge, no cuando pregunto qué es el ocio sino cuando pregunto qué es el tiempo libre.
La primera definición nos dice "cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad", o sea que ocio es hacer absolutamente nada, es no trabajar, estar completamente inactivo, no moverme ni lo más mínimo; entonces, según esta primera definición ocio es estra tirado en la cama mirando al techo.
La segunda dilucidación sugiere que es el "tiempo libre de una persona", pero ¿qué es el tiempo libre?, si estoy trabajando, el tiempo está ocupado, cuando como, el tiempo está ocupado, cuando duermo, el tiempo está ocupado, cuando voy a jugar al fútbol, mi tiempo está ocupado, y aunque haga nada, mi tiempo sigue ocupado en hacer nada, de lo contrario lo estaría ocupando en hacer algo.
Pero la respuesta que más me convence y creo que no sólo da en el clavo, sino que también dejaron el palabrerío vacío de sentido que caracteriza al diccionario, y lo llenan de connotación personal (que puede ser buena o mala, pero que por lo menos me hace sentir que del otro lado hay una persona que se toma la molestia de escribir ese libraco). Bueno, ya perdí el hilo, vuelvo atrás, la mejor definición son la tercera y la cuarta "Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas." "Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones."
Me parece que una conjunción entre ambas nos da por resultado una muy buena respuesta (si bien no la mejor por el hecho de que la palabra ocio está cargada de un bagaje social, el cual sólo podría resolverse con una larga discusión filosófica, sociológica, psicológica y antropológica, y que seguramente nunca nos pondríamos de acuerdo). Resumo mi loca argumentación: el ocio es la ocupación del tiempo libre de ocupaciones por las cuales nos pagan. ¿Eh?. Mi idea, pasada en limpio es esta: el ocio es todo el tiempo que ocupamos en actividades que nos gustan, que llenan nuestras almas de energía, de buena onda y hacen que todos los problemas de nuestras vidas desaparezcan (aunque sea sólo por un rato), el resto no es ocio.
¿Dormir es ocio?, si eso te hace sentir bien, si, ¿por qué no?.
Espero no los haya aburrido con esto (si es que alguien lee esto), y que mi tiempo de ocio no haya sido desaprovechado escribiendo qué diablos es el ocio.

3/4/08

Que Duro es Ver

Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.
Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia).
Presidente de FUNAM.
Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba(Argentina).
Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duroes ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sícuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es vercacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado deBuenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra delos campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a losestudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo alos ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudierandarse la mano. Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes,esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas deldesabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes deeste siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar susoja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyessojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro resecode Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana consus muertos bajo la soja. Qué duro es ver que se cortan las rutas paraque China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsantono deje de vender sus semillas y sus agroquímicos. Qué duro escomprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sinbosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de susterritorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempopara que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y losnuevos duendes del monte. Qué duro es ver con las manos y tocar conlos ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados atopadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justiciapara que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palasmecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló ennombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanosno saben que los suelos solo son fabricados por los bosques yambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales. Qué duro essaber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientestemplados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá enmucho menos tiempo. Qué duro es recordar que el 80% de los bosquesnativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven ono quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable esconservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientesnaturales y de cultivos diversificados. Qué duro es observar cómo seextingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplazauna gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividadesdestruyendo ese monte. Qué duro es ver que el monocultivo de la sojarefleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionariospúblicos y el silencio de la gente buena. Qué duro es saber que milesde Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y quemiles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedanalimentar su ganado con soja. Qué duro es saber que las bajas dosis deglifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar elsistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que nosabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajasdosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos. Qué duro essaber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que lascuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos,y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la AmazoniaBoliviana. Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son másfáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo. Qué duro escomprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días,impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía nonacieron. Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes ylas cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y losindígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que losdefiendan. Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas amedianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsantogira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontanmiles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamentetengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras milesde niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas,y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo yconservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven ala cocina.

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